Pocos edificios argentinos tienen un color tan reconocible como la Casa Rosada. Y pocas historias de ese color están tan mezcladas con la leyenda. ¿Fue una decisión política de Sarmiento? ¿De dónde viene el rosa?
Lo que está bien respaldado
Según la información histórica disponible, el edificio se pintó de rosa durante la presidencia de Domingo F. Sarmiento (1868-1874) y conservó desde entonces alguna tonalidad rosada, que fue de un rosa pálido a otro casi anaranjado.
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El rosa era un color muy usado en edificios durante el siglo XIX, así que la elección no era tan excéntrica como parece hoy.
Cal y sangre
La pintura era a base de cal mezclada con sangre bovina. La sangre se usaba por sus propiedades impermeabilizantes y fijadoras, una técnica de la época.
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La leyenda del color político
La tradición popular dice que Sarmiento eligió el rosa para fundir simbólicamente a los dos bandos de las guerras civiles: el blanco, atribuido a los unitarios, y el rojo, de los federales.
Esta versión es considerada improbable por los historiadores, porque los unitarios se asociaban más al celeste. Es decir, la historia suena bien, pero no cierra.
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Una historia de reformas
El edificio tiene un origen anterior al color: en 1594, el gobernador Fernando Ortiz de Zárate levantó un fuerte en el lugar. Entre 1713 y 1720 fue reconstruido como el Castillo de San Miguel Arcángel.
En 1879 se inauguró el edificio de Correos, obra de Kihlberg, y entre 1882 y 1898 Julio A. Roca encargó ampliaciones. El conjunto se inauguró oficialmente en 1898 con el arco monumental de Tamburini.
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Cuando casi lo demuelen
En 1937-1938, el presidente Justo propuso su demolición total. Su sucesor, Ortiz, frenó el proyecto, aunque se redujo el ala sur. En 1942 fue declarado Monumento Histórico Nacional.
Los tonos a lo largo del tiempo
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En 1989, un error de selección de pintura dejó la fachada con un rosa muy pálido. En la restauración de 1998, durante el gobierno de Menem, se buscó un tono más cercano al de cal y sangre. Cuando se presentó, en diciembre de 1999, los críticos dijeron que era demasiado intenso y desentonaba con las tres fachadas que no se habían repintado.
A partir de 2006, bajo el gobierno de Néstor Kirchner, las otras tres fachadas se repintaron para unificar el color.
Qué conviene retener
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Lo documentado es que el edificio se pintó de rosa en tiempos de Sarmiento y con cal y sangre. Lo discutido es la idea de que el color simbolice la unión de unitarios y federales. Como suele pasar, la historia verdadera es más técnica y menos poética que la leyenda.