En la Argentina, a un bolígrafo se le dice "birome". La palabra no es casual: viene de un inventor húngaro, László Bíró, y de su socio argentino, y recuerda que gran parte de la historia de este objeto cotidiano se escribió en el país.
La historia tiene vueltas, y algunos detalles aparecen con fechas distintas según la fuente.
El problema de las lapiceras
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A principios del siglo XX, escribir con pluma exigía mojarla en un tintero y tenía el riesgo de manchar y derramar. El inventor buscaba una tinta de secado rápido, que no se corriera, y un sistema que la hiciera fluir sin ensuciar.
La patente de 1938
Según la fuente, Bíró patentó el bolígrafo en París en 1938. Su hermano György, que era químico, colaboró con él en un nuevo diseño de la punta, con una pequeña esfera que gira y reparte la tinta por capilaridad.
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Un viaje a la Argentina
Los hermanos se instalaron en la Argentina, por invitación del presidente Agustín Justo. La fecha de llegada no es unánime: algunas fuentes hablan de comienzos de los años cuarenta y la consultada menciona 1943. Allí se asociaron con Juan Jorge Meyne para fundar la empresa Biro Pens of Argentina.
De dónde sale el nombre
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La palabra "birome" mezcla los apellidos de Bíró y de Meyne, según la fuente. Se sigue usando en la Argentina y en Uruguay.
La patente de 1943
El 17 de junio de 1943 los hermanos presentaron otra patente, otorgada en Estados Unidos con el número 2.390.636. El diseño habría sido, supuestamente, licenciado en el Reino Unido para abastecer a tripulaciones de la Real Fuerza Aérea; la propia fuente marca esa afirmación como dudosa.
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¿Fue el primero?
No del todo. Alrededor de cincuenta años antes, en 1888, un estadounidense, John J. Loud, había patentado un bolígrafo, pero no tuvo éxito comercial. La contribución de Bíró fue lograr un diseño práctico, con una tinta que funcionaba.
El negocio
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En 1945, Marcel Bich compró la patente, según la fuente. Con ese diseño nació el bolígrafo Cristal, que se convirtió en el centro de la empresa Bic. Ese mismo año, el estadounidense Milton Reynolds lanzó un bolígrafo de tinta por gravedad pensado para esquivar la patente de Bíró.
Un día para los inventores
La Argentina celebra el Día del Inventor el 29 de septiembre, el cumpleaños de Bíró. Es un homenaje a un creador que, aunque nació en Hungría, dejó una marca duradera en el vocabulario y en el escritorio de los argentinos.