En el verano de 1858, Londres soportó un olor tan insoportable que los políticos del Parlamento británico llegaron a empapar las cortinas con productos químicos para poder trabajar. La causa era el río Támesis, convertido en un enorme desagüe a cielo abierto. La crisis, conocida como el Gran Hedor, terminó impulsando una de las obras de ingeniería más importantes del siglo XIX.
El episodio es real y está bien documentado. Algunos números y atribuciones, sin embargo, se repiten con errores.
Un río convertido en cloaca
PUBLICIDAD
El olor provenía de las aguas residuales humanas e industriales que iban al Támesis sin tratamiento. Ya en 1855 el científico Michael Faraday había descripto el río como una verdadera alcantarilla.
Un verano de calor extremo
El Gran Hedor se produjo en julio y agosto de 1858. En junio, las temperaturas a la sombra en Londres promediaron entre 34 y 36 grados, lo que agravó el problema.
PUBLICIDAD
El miedo al miasma
En esa época se creía en la teoría del miasma: la idea de que las enfermedades se transmitían por aire contaminado. El médico John Snow había propuesto en 1849 que el cólera se transmitía por el agua, pero su teoría recibió poca atención. Un brote en 1866 llevó finalmente a aceptar que el cólera tenía origen hídrico.
Las cortinas del Parlamento
PUBLICIDAD
Las cortinas del lado del río en el Parlamento se empaparon con cloruro de cal para intentar neutralizar el olor. Según la fuente, la medida no tuvo éxito.
Una ley para actuar
El primer ministro de Hacienda, Benjamin Disraeli, presentó el proyecto de ley el 15 de junio de 1858 y describió al río como un "estanque estigio" lleno de horrores intolerables. La ley se aprobó el 2 de agosto de 1858, unos 48 días después. A veces se repite que fueron 18 días, pero ese dato no está respaldado.
PUBLICIDAD
El hombre del plan: Joseph Bazalgette
El ingeniero civil Joseph Bazalgette propuso el plan de alcantarillado. Había sido nombrado asistente de inspector en 1849 y jefe ingeniero en 1852, en el Metropolitan Board of Works, el organismo creado en 1855 que asumió el control de las cloacas de la ciudad.
Una obra monumental
PUBLICIDAD
El proyecto incluyó 1.800 kilómetros de alcantarillas callejeras adicionales y 132 kilómetros de colectores principales. Se usaron 318 millones de ladrillos y 670.000 metros cúbicos de hormigón y mortero.
El plan original se estimó en 2,4 millones de libras; una propuesta alternativa superaba los 5,4 millones. El costo final fue de unos 6,5 millones, según 1875.
Bombas e inauguración
PUBLICIDAD
Entre las estaciones de bombeo se destacan Abbey Mills y Crossness, las más ornamentadas. La de Crossness fue inaugurada en abril de 1865 por el Príncipe de Gales. Bazalgette fue nombrado caballero tras la inauguración de otra obra, el Chelsea Embankment.
Lo que es opinión, no dato
A menudo se dice que Bazalgette "salvó más vidas que cualquier otro funcionario victoriano". Es una opinión de un autor, John Doxat. Peter Ackroyd, por su parte, sostiene que merece un lugar entre los héroes de Londres. También se propuso darle un bono de 6.000 libras, pero se abandonó tras las críticas.