El 6 de mayo de 1950, unas personas que extraían turba en una turbera cerca de Tollund, en Dinamarca, se toparon con un rostro tan bien conservado que pensaron que se trataba de una víctima reciente. Creyeron que era un estudiante desaparecido. En realidad, estaban ante un hombre que vivió hace más de dos milenios.
El hallazgo
Según los registros, los hallazgos fueron realizados por los hermanos Amil y Viggo Højgaard junto con Grethe Højgaard, mientras cortaban turba en el lugar. Se trata de la zona de Silkeborg, en la península de Jutlandia.
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Un cuerpo de la Edad del Hierro
Los estudios indican que el hombre vivió entre aproximadamente 375 y 210 a. C., y que el cuerpo data del siglo IV a. C. Tenía unos 40 años, medía 1,60 metros, llevaba barba corta y una gorra de cuero.
Cómo se conservó
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Se mantuvo en buen estado porque quedó enterrado en una turbera. Las condiciones de ese tipo de suelo, con poco oxígeno y alta acidez, ayudan a preservar los tejidos.
Cómo murió
El hombre fue "ahorcado con un cordel de tripa". La interpretación más difundida es que podría haber sido una ofrenda a una deidad de los pantanos, pero se trata de una hipótesis, no de un hecho comprobado.
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Qué se conserva hoy
Solo se conservan la cabeza, los dos pies y un dedo. El resto del cuerpo no se preservó con las técnicas de la época.
Dónde verlo
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El cuerpo se exhibe en el Museo de Silkeborg, en Dinamarca. Su rostro sereno es una de las imágenes más famosas de la arqueología europea.
Por qué fascina
Los cuerpos de las turberas, conocidos como "momias de los pantanos", ofrecen una mirada directa a personas de la Edad del Hierro. A diferencia de los esqueletos, permiten ver rasgos, peinados y prendas.
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Preguntas abiertas
La fuente consultada no detalla datos como su última comida. Las razones de su muerte y el ritual al que pudo haber estado asociada siguen siendo objeto de interpretación entre los arqueólogos.