El 13 de julio de 1978, un investigador soviético sufrió un accidente que, según la ciencia de entonces, debía haberlo matado. Anatoli Bugorski recibió en la cabeza un haz de protones del mayor acelerador de partículas de la Unión Soviética y, contra todo pronóstico, sobrevivió.
El científico
Bugorski nació el 25 de junio de 1942, en el óblast de Oriol, entonces parte de la RSFS de Rusia. Trabajaba en el Instituto de Física de Alta Energía de Protvino.
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El accidente
Estaba reparando una pieza del equipo cuando fallaron los sistemas de seguridad y su cabeza entró en contacto con el haz de protones del sincrotrón U-70, el acelerador más grande de la Rusia de la época.
Una luz "más brillante que mil soles"
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Según su relato, vio un destello "más brillante que un millar de soles", pero no sintió dolor. Con el tiempo, el lado izquierdo de su cara se hinchó y se descamó.
Las dosis, a revisar
Las dosis que se le atribuyen son de unos 2.000 gray al entrar al cráneo y 3.000 al salir. Hasta entonces se creía que entre 5 y 6 gray podían matar a una persona.
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Estas cifras se atribuyen a fuentes periodísticas como Masha Gessen (Wired), y la fuente consultada incluye referencias con enlaces rotos, por lo que conviene verificarlas en los textos originales antes de citarlas como definitivas.
La supervivencia
Bugorski sobrevivió y completó su doctorado. Su capacidad intelectual no se vio afectada, aunque aumentó su fatiga ante el trabajo intelectual.
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Las secuelas
Perdió el oído izquierdo y sufrió tinnitus permanente. La destrucción de nervios le provocó una parálisis del lado izquierdo de la cara. También tuvo crisis de ausencia y convulsiones tónico-clónicas, características de la epilepsia.
Un caso único
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Su historia se cita en la literatura sobre efectos de la radiación como un caso extraordinario. Muestra lo difícil de predecir las consecuencias de una exposición de este tipo, y que la dosis total no siempre cuenta toda la historia.
Por qué importa
Más allá de lo llamativo, el accidente de Bugorski recuerda la importancia de los sistemas de seguridad en laboratorios con equipos de altísima energía. En su caso, los sistemas fallaron.