Su historia es conocida en todo el mundo, pero pocos saben que empezó en la Argentina. Violet Jessop, la mujer a la que apodaron "Miss Insumergible", nació en Bahía Blanca y sobrevivió a tres de los accidentes marítimos más famosos de comienzos del siglo XX, incluido el hundimiento del Titanic.
Una infancia en la Argentina
Violet nació en 1887 en Bahía Blanca, hija de inmigrantes irlandeses que se habían instalado en el sur bonaerense. Fue la mayor de varios hermanos y su infancia no fue sencilla: de chica sufrió una enfermedad grave, posiblemente tuberculosis, y los médicos llegaron a temer por su vida.
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Tras la muerte de su padre, la familia se trasladó al Reino Unido. Para ayudar a mantener a los suyos, Violet empezó a trabajar como camarera en transatlánticos, uno de los pocos empleos disponibles para una mujer joven en esa época.
Primer accidente: el Olympic
En 1911, Violet trabajaba a bordo del RMS Olympic, el barco gemelo del Titanic y en ese momento el transatlántico más grande del mundo. En septiembre de ese año, el Olympic chocó contra el crucero de guerra británico HMS Hawke al salir del puerto de Southampton.
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El impacto abrió un enorme agujero en el casco, pero el barco no se hundió y logró regresar al puerto. No hubo víctimas fatales. Violet salió ilesa.
Segundo accidente: el Titanic
Un año después, en abril de 1912, se sumó a la tripulación del Titanic en su viaje inaugural. En la noche del 14 de abril, el barco chocó contra un iceberg en el Atlántico Norte.
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Según contó en sus memorias, le ordenaron subir a cubierta para dar el ejemplo a los pasajeros que no hablaban inglés. Luego la embarcaron en el bote salvavidas número 16 y, en medio del caos, alguien le dejó un bebé en brazos para que lo cuidara. A la mañana siguiente, ya a bordo del barco de rescate Carpathia, una mujer se acercó, tomó al bebé y se fue sin decir una palabra. Más de 1.500 personas murieron esa noche. Violet sobrevivió.
Tercer accidente: el Britannic
Durante la Primera Guerra Mundial, Violet trabajó como enfermera de la Cruz Roja a bordo del HMHS Britannic, el tercer barco de la misma familia, convertido en buque hospital.
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En noviembre de 1916, el Britannic chocó con una mina en el mar Egeo y se hundió en menos de una hora. El bote en el que estaba Violet comenzó a ser arrastrado hacia las hélices del barco, que seguían girando. Ella saltó al agua, fue succionada bajo la superficie y se golpeó la cabeza contra la quilla. Fue rescatada con vida y sufrió fuertes dolores de cabeza durante años. Recién mucho tiempo después supo que había tenido una fractura de cráneo.
Una vida en el mar
Lejos de alejarse de los barcos, Violet siguió trabajando en transatlánticos durante décadas e incluso dio la vuelta al mundo varias veces. Se retiró en un pueblo de Inglaterra, donde vivió rodeada de su jardín y sus gallinas.
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Murió en 1971, a los 83 años. Sus memorias fueron publicadas años después y su historia sigue fascinando: la de una bahiense que se cruzó tres veces con la tragedia en el mar y siempre volvió a la superficie.