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El oso que fue a la guerra: tomaba cerveza, cargaba municiones y llegó a ser cabo del ejército polaco

Lo adoptaron soldados polacos en plena Segunda Guerra Mundial. Tomaba cerveza, fumaba y tenía rango militar.
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El oso que fue a la guerra: tomaba cerveza, cargaba municiones y llegó a ser cabo del ejército polaco
En plena Segunda Guerra Mundial, entre tanques, trincheras y bombardeos, un grupo de soldados polacos tuvo un compañero muy particular. Medía casi dos metros parado en dos patas, pesaba más de 200 kilos y le encantaba la cerveza. Se llamaba Wojtek y era un oso pardo.
Un cachorro comprado en Irán
La historia comenzó en 1942, en Irán. Allí se encontraban miles de soldados y civiles polacos que habían sido liberados de los campos de trabajo soviéticos y que formaban el llamado Ejército de Anders, que luego pelearía junto a los Aliados.
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Durante una parada, los soldados se cruzaron con un chico que llevaba un osezno huérfano en una bolsa. Se lo compraron a cambio de algo de dinero, comida y una navaja. Así llegó Wojtek, cuyo nombre en polaco puede traducirse como "el que disfruta la guerra" o "guerrero sonriente".
Criado como uno más
Al principio lo alimentaban con leche en una botella de vodka vacía. Con el tiempo, Wojtek creció entre los soldados y se acostumbró a vivir como ellos. Comía con la tropa, dormía con los hombres en las noches frías y jugaba a la lucha con sus compañeros.
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También adquirió algunos hábitos humanos. Según los relatos de quienes lo conocieron, le gustaba beber cerveza y aceptaba cigarrillos, que muchas veces se comía en lugar de fumar. Era el mimado de la compañía y una fuente constante de risas en medio de la guerra.
Alistado oficialmente
El problema llegó cuando la unidad debía embarcarse rumbo a Italia, donde se libraban duros combates. Los barcos británicos no permitían llevar mascotas. La solución de los soldados fue tan ingeniosa como absurda: alistaron oficialmente a Wojtek como soldado del ejército polaco.
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Así, el oso tuvo nombre, número de servicio y rango dentro de la 22ª Compañía de Suministro de Artillería. Con el tiempo, incluso fue ascendido a cabo.
La leyenda de Monte Cassino
En 1944, la unidad participó en la batalla de Monte Cassino, uno de los enfrentamientos más sangrientos de la campaña de Italia. Según cuentan los veteranos, Wojtek ayudó a transportar cajas de municiones, imitando a los soldados que las cargaban.
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Su figura se volvió tan querida que la compañía adoptó como emblema la imagen de un oso cargando un proyectil de artillería, que los soldados lucían en sus uniformes y vehículos.
Sus últimos años en Escocia
Terminada la guerra, la unidad fue trasladada a Escocia. Allí Wojtek se volvió muy popular entre los habitantes locales. Cuando la compañía fue desmovilizada, el oso fue entregado al zoológico de Edimburgo.
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Durante años, antiguos compañeros de armas lo visitaban, le hablaban en polaco y, según algunas historias, le tiraban cigarrillos por encima de la reja. Wojtek murió en 1963, a los 21 años.
Un héroe con estatuas
Hoy, el oso soldado tiene monumentos en Edimburgo y en varias ciudades de Polonia, además de libros, documentales y placas que recuerdan su historia. Es uno de los símbolos más tiernos de una de las épocas más oscuras del siglo XX.
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