Cuando se habla del origen de las películas animadas, casi todos piensan en Walt Disney y en "Blancanieves y los siete enanitos", de 1937. Pero dos décadas antes, en Buenos Aires, ya se había estrenado el primer largometraje animado de la historia. Se llamaba "El Apóstol" y su creador fue Quirino Cristiani.
Un dibujante llegado de Italia
Quirino Cristiani nació en 1896 en Italia y llegó a la Argentina con su familia cuando era muy chico. Desde joven se destacó por su talento para el dibujo, sobre todo para la caricatura política, un género muy popular en los diarios y revistas de la época.
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Su habilidad llamó la atención del productor Federico Valle, un pionero del cine argentino que buscaba nuevas formas de contar historias en la pantalla.
Una sátira al presidente
En 1917, Cristiani se embarcó en un proyecto inédito: realizar una película animada de larga duración. El resultado fue "El Apóstol", una sátira política protagonizada por el presidente Hipólito Yrigoyen.
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En la historia, el mandatario sube al cielo y, con la ayuda de los dioses, lanza rayos sobre Buenos Aires para "purificar" la ciudad de la corrupción y los vicios, en una mirada humorística sobre la política de la época.
Miles de dibujos a mano
Para lograrlo, Cristiani utilizó una técnica artesanal de figuras de cartón recortadas y articuladas, que se movían cuadro por cuadro frente a la cámara. Según se estima, la película requirió alrededor de 58.000 fotogramas y su duración rondaba los 70 minutos.
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El trabajo llevó meses y demandó un esfuerzo enorme para la época, sin computadoras ni las herramientas que más tarde se volverían habituales en la animación.
Un éxito de público
"El Apóstol" se estrenó en noviembre de 1917 en Buenos Aires y fue un éxito. El público se divertía con la caricatura del presidente y con una propuesta que no tenía antecedentes en ninguna parte del mundo.
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Cristiani siguió trabajando en el género y, años más tarde, realizó "Peludópolis", estrenada en 1931, que es considerada el primer largometraje animado con sonido.
Una película perdida para siempre
La parte triste de la historia es que hoy nadie puede ver "El Apóstol". En 1926, un incendio en los estudios de Federico Valle destruyó buena parte del material, incluida la única copia conocida de la película.
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Por eso, durante décadas, la obra de Cristiani quedó en el olvido y el mérito del primer largometraje animado se le atribuyó a otros. Con el tiempo, investigadores y especialistas en cine recuperaron su historia y le devolvieron el lugar que le corresponde.
El genio que rechazó a Disney
Existe una anécdota que se cuenta a menudo: Walt Disney habría conocido el trabajo de Cristiani y le habría ofrecido trabajar con él, una propuesta que el argentino no aceptó. Aunque es difícil comprobar todos los detalles, la historia refleja el prestigio que llegó a tener.
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Cristiani murió en 1984 en Bernal, provincia de Buenos Aires. Hoy es reconocido como uno de los grandes pioneros del cine de animación mundial, y como la prueba de que la historia del dibujo animado empezó a escribirse, en parte, en la Argentina.