Los mercados argentinos vivieron una jornada para el olvido. El riesgo país, el termómetro de la desconfianza sobre la deuda soberana, cerró en 628 puntos básicos, su nivel más alto desde hace varios meses. Durante la rueda llegó a rozar los 640 puntos.
En la Bolsa porteña, el S&P Merval cayó 3,3% en pesos y encadenó siete sesiones consecutivas negativas. En Wall Street, las acciones argentinas sufrieron aún más: Central Puerto retrocedió más de 8%, y Telecom y Cresud perdieron entre 6% y 7%.
Las reservas del Banco Central también dieron una mala noticia: perforaron los US$ 48.000 millones por primera vez en dos meses. Los medios difieren en el número exacto de cierre, pero coinciden en que quedaron apenas por debajo de esa barrera. El BCRA compró solo US$ 11 millones, muy lejos de los ritmos de meses anteriores.
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Parte del golpe fue por el oro: el metal cayó cerca de 4% en un día, su peor caída en seis meses, y eso restó cientos de millones de dólares al valor de las reservas.
El contexto internacional no ayudó. Los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos están en niveles altos, el petróleo ronda los US$ 100 por las tensiones en Medio Oriente y el dólar se fortalece en el mundo, un cóctel que castiga a los emergentes.
En el frente local, los analistas señalaron señales de debilidad en la actividad y el empleo, y una imagen del Gobierno en baja. Un economista de la Fundación Libertad advirtió que esa dinámica reduce las chances de reelección y hace que el mercado vea más riesgosa cualquier alternativa, lo que le resta atractivo a los bonos.
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El Ministerio de Economía, en tanto, renovó el 100% de los vencimientos de su licitación de deuda en pesos, por unos $ 8,6 billones, sin inyectar pesos adicionales al mercado. Algunos operadores lo leyeron como una buena señal, aunque con tasas más altas.
En el mercado cambiario, el dólar mayorista bajó a unos $ 1.524, mientras el blue subió a $ 1.565 y el CCL trepó por encima de los $ 1.600. La brecha, aunque moderada, se movió.
Al día siguiente, el Gobierno decidió no convalidar tasas elevadas y no colocó deuda en dólares, en lo que ya fue la tercera vez que evita hacerlo. Hay dudas sobre cómo se financiará 2027.
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Con una misión del FMI revisando las metas, el Presidente en París y el riesgo país en alza, la pregunta que se hacen las mesas de dinero es si esta corrección es un bache o el comienzo de una tendencia más incómoda para la Casa Rosada.