El changuito lleno se convirtió en un recuerdo. Las ventas en supermercados siguen sin recuperarse y los últimos datos confirman que el consumo masivo está lejos de los niveles que tenía antes de la llegada de Javier Milei a la presidencia. Y lo más llamativo: no hay una sola provincia que haya logrado volver al punto de partida.
El número que preocupa
Según un informe de la consultora Ficonomics, elaborado con datos de la Encuesta de Supermercados y del índice de precios del INDEC, las ventas en supermercados del período enero-julio de 2026 cayeron un 15,8% en comparación con el mismo período de 2023, siempre medidas a precios constantes y para el total del país.
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La comparación con el año pasado tampoco deja buenas noticias: frente a los primeros siete meses de 2025, el retroceso fue del 7%, de acuerdo con el mismo relevamiento.
Las 24 jurisdicciones, en rojo
El dato más contundente del estudio es que la caída alcanza a las 24 jurisdicciones del país. Ninguna provincia recuperó en los supermercados el nivel de ventas reales que tenía en 2023.
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Eso sí, el retroceso es muy desigual. Según el informe, la distancia entre el distrito con mejor desempeño y el de peor registro supera los 36 puntos porcentuales. Formosa aparece entre los casos más golpeados del ranking.
Menos empleo y salarios que no alcanzan
Los analistas vinculan la caída con la pérdida de ingresos disponibles de los hogares. El mismo trabajo señala que, entre noviembre de 2023 y abril de 2026, el empleo privado registrado cayó en 22 de las 24 jurisdicciones. Las únicas excepciones fueron Neuquén y Río Negro, impulsadas por la actividad petrolera.
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A eso se suma el deterioro de los salarios públicos provinciales, que también perdieron poder de compra en el período. Otro punto que enciende alarmas es que el mercado laboral, si bien no mostró un derrumbe en su conjunto, se sostuvo en buena medida gracias al crecimiento del trabajo informal.
"El changuito lleno ya no existe"
Desde el sector supermercadista confirman el diagnóstico. Juan Vasco Martínez, director ejecutivo de la Asociación de Supermercados Unidos, afirmó en declaraciones radiales que el consumo en las grandes superficies acumula alrededor de dos años de caídas consecutivas, y aseguró que el concepto de changuito lleno directamente desapareció.
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Según los datos que mencionó, en agosto las ventas de las cadenas cayeron un 3,3% interanual y un 0,6% frente a julio, con un retroceso acumulado del 4% en lo que va del año.
Compras más chicas y más seguidas
La crisis no solo se nota en cuánto se compra, sino en cómo. Los consumidores achicaron el tamaño de las compras y aumentaron su frecuencia: menos unidades por visita, más idas al súper y una búsqueda constante de ofertas y segundas marcas.
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Es un patrón típico de los períodos de ingresos ajustados: las familias dejan de hacer la gran compra mensual y pasan a comprar lo justo para los próximos días, cuidando cada peso.
Una señal que se repite en otros indicadores
La debilidad del consumo aparece también en otros datos. La recaudación del IVA, uno de los termómetros más directos de la actividad comercial, cayó un 5,4% en el último informe, aun cuando la recaudación total mostró una suba.
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En paralelo, la inflación volvió a mostrar señales de aceleración según consultoras privadas, lo que complica todavía más la recuperación del poder adquisitivo.
La gran pregunta
El desafío, coinciden los analistas, es cuándo una eventual mejora de los indicadores macroeconómicos empezará a sentirse de manera sostenida en el bolsillo de las familias. Por ahora, el changuito sigue vacío y los números del súper muestran que la recuperación del consumo todavía es una deuda pendiente.