El riesgo país argentino volvió a subir con fuerza y quedó por encima de los 550 puntos básicos, el nivel más alto en casi cinco meses. La suba se dio en una rueda financiera adversa, con caídas generalizadas en los bonos soberanos en dólares y en las acciones argentinas que cotizan en Wall Street.
El deterioro no es un dato aislado. Según distintas mediciones, el indicador viene escalando desde mediados de mes y ya acumula una suba de varios puntos porcentuales en septiembre, ubicándose en su nivel más elevado desde mayo.
La suba se produjo justo cuando el ministro de Economía, Luis Caputo, se encontraba en Nueva York reuniéndose con inversores antes de la Asamblea General de la ONU. El funcionario buscó transmitir un mensaje de confianza sobre la continuidad del plan económico y las herramientas del Gobierno para afrontar los vencimientos de deuda.
Caputo remarcó ante los inversores que la actual gestión tiene, a diferencia de 2023, resultados concretos para mostrar: apuntó al objetivo de cerrar el año con superávit fiscal primario y financiero por primera vez en cuatro años. También sostuvo que el acceso a los mercados internacionales dependerá de que el riesgo país baje de manera sensible después de las elecciones.
Sin embargo, el mensaje no logró calmar a los mercados. Los bonos Global y Bonares cerraron con pérdidas de hasta 1,6%, mientras el índice Merval retrocedió y las acciones argentinas (ADR) que cotizan en Nueva York mostraron mayoría de bajas, con caídas más pronunciadas en papeles como IRSA.
Entre las causas que explican el salto del riesgo país, los analistas mencionan una combinación de factores externos e internos. Afuera, las tasas de los bonos del Tesoro estadounidense se mantienen elevadas, lo que le resta atractivo a la deuda emergente de mayor riesgo, como la argentina.
Puertas adentro, pesan la actividad económica estancada, con una caída del PIB en el segundo trimestre, un ritmo de desinflación que algunos consideran insuficiente, y una menor acumulación de reservas por parte del Banco Central en las últimas semanas, pese al buen momento de las exportaciones agrícolas.
También influye la incertidumbre política de cara a 2027. En el mercado remarcan que existe una diferencia de varios cientos de puntos básicos entre los bonos que vencen antes y después de las elecciones, lo que refleja las dudas de los inversores sobre la capacidad de pago en el mediano plazo.
El economista Christian Buteler señaló que la posición de Caputo, quien afirmó que el Gobierno no necesita salir a buscar financiamiento internacional a las tasas actuales, no logró convencer del todo a los mercados.
El nivel del riesgo país ya empieza a tener consecuencias concretas fuera de la city porteña. San Juan preparaba la colocación de su primer bono internacional desde la década del noventa para financiar obras de infraestructura.
Con el riesgo país en niveles tan altos, la tasa que la provincia debería convalidar para colocar ese bono subió de manera considerable, lo que obliga a repensar tanto el monto a emitir como el costo financiero de la operación.
Durante el actual mandato presidencial, las provincias argentinas ya habían logrado colocar varios miles de millones de dólares en el exterior. Un riesgo país sostenido por encima de los 500 puntos, sin embargo, complica ese camino tanto para los gobiernos provinciales como para las empresas que necesitan refinanciar deuda.
De cara a las próximas semanas, en el mercado esperan señales más claras sobre si la suba del riesgo país es una corrección pasajera o el reflejo de un deterioro más profundo en las expectativas económicas, algo que también podría condicionar el resultado electoral de 2027.